Autonomía para evolucionar, más importante que nunca
La noticia que les compartimos más adelante sobre los desafíos que enfrenta Costa Rica para incorporar la inteligencia artificial en la educación deja una sensación difícil de ignorar. Mientras el sistema educativo continúa enfrentando importantes rezagos en lectoescritura, comprensión lectora, razonamiento matemático y otras habilidades fundamentales para el aprendizaje, ya se asoma con fuerza una nueva realidad que exige preparación, adaptación y capacidad de respuesta. No parece haber terminado una tarea cuando ya tenemos otra sobre la mesa.
Aún no se ha logrado recuperar plenamente los aprendizajes que muchos estudiantes perdieron durante los años de interrupción educativa, miles de niños y jóvenes continúan enfrentando dificultades en lectura, escritura y matemáticas básicas. Y mientras se empieza a trabajar para cerrar esas brechas, aparecen nuevos desafíos como la inteligencia artificial, que exigirán nuevas competencias y nuevas formas de enseñar. En ese contexto, resulta difícil entender que una de las principales discusiones sea cómo aumentar los mecanismos de control sobre los centros educativos privados, cuando la prioridad debería ser fortalecer la capacidad del sistema para responder con agilidad a los enormes retos que tenemos por delante.
Precisamente por eso, la discusión sobre el nuevo reglamento de educación privada adquiere una relevancia especial. Los retos del presente y del futuro exigen que los centros educativos puedan adaptarse, innovar y responder desde sus propias fortalezas. Un reglamento debería proteger esa capacidad y no limitarla. Su función no es dirigir a los centros educativos privados ni sustituir las decisiones que corresponden a cada proyecto educativo. Tampoco debería convertirse en un mecanismo de fiscalización permanente, autorización continua, homologación de criterios o control de decisiones pedagógicas, administrativas y financieras que forman parte de la autonomía propia de cada institución. Su propósito debe ser garantizar los derechos fundamentales de los estudiantes y verificar el cumplimiento de las condiciones que dieron origen a la acreditación otorgada por el Estado.
El Ministerio de Educación Pública tiene por delante enormes desafíos nacionales que requieren liderazgo, recursos y atención. La educación privada, por su parte, continúa acompañando a miles de estudiantes y familias que han depositado en ella su confianza y sus expectativas de formación. Ambos sectores son necesarios y ambos aportan al país.
Costa Rica se ha enriquecido gracias a la diversidad de proyectos educativos que conviven dentro de su sistema nacional de educación, aportando distintas respuestas a distintas realidades. Por eso, el reglamento que hoy se construye debe proteger esa fortaleza, garantizando los derechos fundamentales de los estudiantes sin sustituir la autonomía y la libertad de enseñanza que han permitido a la educación privada innovar, evolucionar y contribuir al desarrollo del país durante décadas.
Porque en un mundo que cambia cada vez más rápido, preservar la capacidad de educar con identidad, criterio y flexibilidad no es solamente una necesidad para la educación privada; es una necesidad para el país.
Artículo de prensa: Especialistas advierten rezago del sistema educativo ante avance de la IAhttps://crhoy.com/nacionales/especialistas-advierten-rezago-del-sistema-educativo-ante-avance-de-la-ia/
