Compromiso ineludible:  mesas de trabajo.

Reflexión semanal

Iniciamos un nuevo año lectivo con la satisfacción de todo lo que hemos construido juntos. No ha sido un camino sencillo. Hemos defendido la autonomía educativa, hemos fortalecido nuestras comunidades, hemos demostrado con resultados que el sector privado no es un actor marginal, sino un pilar fundamental del sistema educativo del país.

Mientras la matrícula pública disminuye, nuestros centros siguen apostando por calidad, innovación y cercanía con las familias. Eso no es casualidad. Es el fruto del trabajo diario de directores, docentes y equipos que entienden que educar va mucho más allá de cumplir requisitos administrativos.

Precisamente por eso, este inicio de año es una oportunidad clave para retomar las mesas de trabajo que el gobierno ofreció. No como un gesto simbólico, sino como un espacio real de construcción.

Acerquémonos activamente a nuestras asociaciones, a la Dirección de Centros Privados y encadenémonos con centros privados cercanos para dar seguimiento continuo a estas mesas y a la construcción conjunta. No dejemos que se decida por nosotros lo que podemos y debemos construir juntos.

Las mesas son fundamentales porque quienes sabemos qué le da valor a nuestro trabajo somos nosotros: quienes estamos en las aulas, quienes acompañamos a las familias, quienes gestionamos centros educativos con visión y responsabilidad. No la burocracia distante. No un abogado que interpreta sin contexto. No un administrador que nunca ha sentido la dinámica viva de una institución educativa.

Necesitamos una ruta clara. Necesitamos reglas coherentes con la realidad. Necesitamos diálogo técnico, pero también humano.

Si algo ha demostrado este sector es capacidad de adaptación, compromiso y resultados. Ahora corresponde transformar esas fortalezas en incidencia concreta. Las mesas de trabajo no son un favor; son una herramienta necesaria para construir política educativa con quienes realmente ejecutan la educación día a día.

Que este año lectivo no sea solo continuidad, sino dirección.

Que no sea solo gestión, sino visión compartida.

Y que recordemos siempre que la calidad educativa nace en el aula, no en un escritorio.

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